“Desde que empecé a correr, mi sueño fue correr estas maratones grandes”


Zona SN

Florencia Armoa viajará este miércoles rumbo a Berlín, donde participará este fin de semana de la Maratón alemana, una de las seis “Majors” del atletismo mundial. Lo hará junto a Gastón Petri –su esposo-, Marité Tortul y Javier Enrico, todos de nuestra ciudad. “El atletismo es el deporte más democrático e inclusivo que hay”, definió Florencia, que en 2015 corrió la Maratón de Nueva York.

Comenzó a correr casi por casualidad mientras culminaba su carrera universitaria, y a medida que fue pasando el tiempo se transformó en una de las referentes que tiene el atletismo en nuestra ciudad. Florencia Armoa es conocida en nuestro medio tanto por entrenar en las calles nicoleñas de lunes a lunes y subirse a cuanto podio ande dando vueltas por ahí, como por su dedicación para ejercer su profesión/pasión, la veterinaria.

En esta página deportiva nos dedicaremos a la primera parte, historia de la cual escribirá una de las páginas más importantes este fin de semana: correrá la Maratón de Berlín. “Desde que empecé a correr mi sueño fue participar en estas maratones grandes”, contó Flor. “Berlín era la que más me llamaba la atención porque era la más rápida, es bien llana y el clima siempre te ayuda; son cosas que siempre tienen repercusión sobre el tiempo final que vas a hacer”, remarcó luego, y contó que “El record del mundo lo tiene el kenyata Denis Kimetto y lo hizo ahí. Todos van a buscar sus mejores tiempos, van por los records del mundo”.

La nicoleña afrontará de esta manera su segunda prueba enmarcada en las “World Marathon Majors”, que son las seis más importantes del mundo. En 2015 completó la Maratón de Nueva York junto con su esposo Gastón Petri, y este domingo buscarán nuevamente sus medallas de finishers en Alemania acompañados también por otros dos nicoleños: Marité Tortul y Javier Enrico. “Esas carreras son lindas porque hay mucha gente, vos corrés y alrededor son miles y miles de personas durante todo el recorrido. Además la organización es perfecta. En esa prueba estás con gente de todo el mundo que están en tu misma situación; hablan otro idioma, pero todos estamos vestidos de shorcito, remera y preparados para correr”. En ese sentido, Flor señaló: “El atletismo es el deporte más democrático e inclusivo que hay, porque si te ponés a pensar en la Maratón de Berlín voy a poder competir con los mejores (entre comillas, dijo entre risas), pero vos no podés ir a jugar un partido con Messi o jugar Roland Garros. En cambio podés ir a un evento importante donde están los mejores y participar. Eso es lo que tiene de lindo el atletismo”.

Sus comienzos

“Desde chica me gustó correr, pero en San Nicolás no había lugares para practicar el atletismo. Hice mucho tiempo tenis, y cuando estudiaba salía a correr para mantenerme. Me recibí en 2002 y empecé a correr porque era lo más sencillo, salís a cualquier hora, no dependés de nadie… y me fui motivando cada vez más”, contó Florencia. “Después cuando nacieron mis nenas (Mercedes y Josefina) también correr era lo más fácil para mí”.

Su primera maratón fue en Buenos Aires, en 2008. “Todos te dicen que es una experiencia única, así que corrí para ver qué se sentía. Yo venía entrenando pero mucho más tranquila de lo que entreno ahora, corría por placer dos o tres veces por semana. Corrí mi primera maratón y me encantó, a pesar de que por ahí la pasás un poco mal en los últimos kilómetros y yo no estaba tan bien entrenada, pero llegué bien”, señaló luego. Corrió dos años seguidos la media maratón de Rosario y durante algunas temporadas se focalizó en las carreras de 10 kilómetros, buscando mejorar sus tiempos.

En la Gran Manzana

“2015 fue un año que anduve bien, hice bastantes podios y corrí por todos lados. Quería hacer esa carrera desde siempre. Me pregunté por qué no ir a algún lugar que esté realmente bueno como experiencia, a mí que me gusta tanto correr… Hacer turismo y de paso correr esa maratón de la que tanto hablan todos. Entonces nos anotamos con mi marido y la corrimos”, señaló, y recordó que “Llegué bien entrenada y la pasé bien”. La de Nueva York es la más popular entre las “Majors”, con 50 mil corredores. “Igual no es nada incómoda para correr porque se larga a distintas horas, por ‘olas’. Y la gente te va alentando todo el tiempo, se re emocionan con la maratón, todos te gritan, te alientan.

Cuando llegás y te dan la medalla, toda la gente en la calle te felicita, te saluda, se interesan… como si fueses un héroe”, expresó.

“El hecho de superarse, de la exigencia, es algo totalmente de uno. Todos los que corremos decimos que lo que uno busca en el fondo es superarse a sí mismo, hacer un mejor tiempo, más allá de la distancia que se corra y el entrenamiento que realice. Con las chicas que corremos acá en San Nicolás entrenamos todas juntas, pero después vamos a las carreras y la que llega antes llega, pero nos ayudamos, no tenemos secretos, entrenamos juntas y nos decimos todo”, señaló la veterinaria, refiriéndose a Lucía Juárez y a Ludmila Martínez, con quienes comparte entrenamientos en el equipo Atenas de Rosario, bajo la planificación de Juan Ansió (otro nicoleño) y Cristian Crobat.

A Berlín

Armoa corrió este año la media maratón de Rosario y luego se dedicó exclusivamente al entrenamiento para los 42,195 de Alemania, que tendrá a 40 mil runners en la línea de largada. “Entreno todos los días, hago gimnasio, como bien y trato de descansar bien, que son cosas muy importantes. Yo tengo un trabajo en el que estoy mucho tiempo parada y eso me cansa un poco”, contó la nicoleña, que sale a correr en el horario en el que su trabajo en la veterinaria y sus tareas habituales de madre de nenas en edad escolar le dan un respiro. Corre entre 90 y 100 kilómetros por semana, de lunes a lunes. “Lo que quiero en Berlín es mejorar mi marca de Nueva York, andar más o menos en 3 horas y media (en 2015 hizo 3:45). Mi idea es bajar esa marca y hacer el tiempo para Boston así ya lo tengo”, reconoció la nicoleña, que ya puso la mira en otro Major. La Maratón de Boston es la única que exige un tiempo clasificatorio, que es de 3h 40m para su categoría. El resto de “las grandes” son Chicago, Londres y Tokio.

A su regreso, afrontará los 10K Ternium (“Amo esa carrera”, señaló), para ir cerrando así el 2017. “Le tengo que agradecer por el apoyo a mi mamá Graciela que es una genia, a mi papá Francisco, mi hermano Agu, mi cuñada Julia que también es veterinaria y me cubre cuando me voy a las carreras, mi suegra Miriam y mi esposo, que me banca y sigue…”, apuntó en el cierre Florencia, dejando en claro la “ingeniería” que tiene detrás de ella para poder hacer lo que tanto le gusta. Y la lista no termina ahí: “El que me ayuda con la nutrición es otro corredor como Gastón Benítez, a mi kinesióloga Luciana Guglielmetti, a Parque Aguiar Corre, un grupo de amigos corredores que están conmigo desde que empecé y a Ludmila y Lucía, mis compañeras de entrenamiento”.

“El primero que me daba los consejos para correr fue Marcelo Benítez, después siempre corría con Norita Rassetto. También recuerdo siempre los consejos de María Troffe, que era mi ídola desde que empecé a correr. Pienso que todo pasa por seguir y perseverar, yo no nací con la varita de correr rápido, lo que tengo es constancia y dedicación”, concluyó.

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